Azuqueca de Henares,
26 de septiembre de 2014
Tras la irrupción del borrador
Claro que Podemos, apadrinado
por el Sr. Pablo Iglesias entre otros,
una fuerte sensación de inquietud se ha apoderado de gran parte de
la masa social de Podemos.
Las caras más visibles
de nuestro movimiento han puesto en liza
un borrador organizativo que se desmarca
dramáticamente de muchos
de los puntos que nos han traído
a Podemos.
Las mismas
personas que apelaron a
la mayoría de edad
de la democracia española para permitirnos tener un peso más específico en las
decisiones de importancia, que marcan en
que España viviremos (por poner un solo ejemplo el debate monarquía o
república), ahora quieren quitar poder
de decisión a los círculos, y por extensión a la ciudadanía, por el
miedo a que como
niños, seamos engañados y manipulados por posibles “arribistas”.
También se propone una estructura que recuerda preocupantemente a la de partidos de la “vieja política”, con la figura de un poderoso Secretario
General nacional y
algo parecido a los barones autonómicos pertenecientes a las
formaciones
a las que queremos plantar cara.
Quizás este tipo de
organización sea
más funcional, menos arriesgada
a priori, pero la historia de
nuestra política nos
demuestra,
tristemente,
lo
contrario. Ningún partido de organigrama más
cerrado se ha librado de tener
corruptos y arribistas
entre
sus filas, alejar Podemos
de la gente corriente no
es la solución, es una
cobardía manifiesta.
Evidentemente cada cual puede presentar o defender el borrador
que quiera, el problema viene cuando,
aprovechándose de su gran visibilidad mediática, desde gran parte de los medios ya se da por hecho que ese borrador será aprobado
(ni si quiera se habla de la existencia de
alternativas) y que
Pablo Iglesias
será Secretario General del partido. Esto es un insulto
a todo el proceso que llevamos
meses fraguando, con propuestas muy interesantes
promovidas
y debatidas por quienes estamos interesados
en este gran proyecto que intenta cambiar el panorama político de
nuestro país.
Podemos ha llegado a
tanta
gente por sus caras conocidas,
sí, pero ha tenido presencia en
las calles de cientos de municipios
y ha realizado miles de
acciones
a lo largo de la geografía española por sus
bases. Una de las diferencias entre Podemos
y el resto de formaciones es la
gran implicación
de sus simpatizantes, quienes forman
los Círculos de los
que ahora se quiere prácticamente renegar.
Es nuestro deber luchar por un sistema organizativo en el que todos
tengamos
la
misma importancia,
en la
que siga teniendo sentido trabajar
en un Círculo por un futuro mejor, no
caigamos
en la
complacencia de dejar
que las caras más visibles dirijan
el futuro del movimiento.
Luchemos
por los Círculos,
luchemos por la gente, luchemos
por Podemos. Círculo de Azuqueca de
Henares.
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